Clasificación doctrinaria de las víctimas según Mendelsohn, Von Henting y Wolfgang

Clasificación doctrinaria de las víctimas según Mendelsohn, Von Hentig y Wolfgang

El estudio tipológico de las víctimas constituye uno de los primeros esfuerzos sistemáticos por comprender la relación entre víctima y victimario dentro del fenómeno criminal. A mediados del siglo XX, diversos autores propusieron clasificaciones doctrinarias que permitieron ampliar la mirada tradicional del derecho penal. Entre los más influyentes se encuentran Benjamín Mendelsohn, Hans von Hentig y Marvin Wolfgang. 

Mendelsohn y la tipología basada en la culpabilidad

Benjamín Mendelsohn es considerado uno de los fundadores de la victimología. Su propuesta clasificatoria se basa en el grado de participación o culpabilidad que podría tener la víctima en relación con el hecho delictivo. A partir de este criterio, desarrolló una tipología que analiza la correlación inversa de culpabilidad entre víctima y agresor: cuanto más inocente es la víctima, mayor sería la responsabilidad del victimario, y viceversa.

Según esta clasificación, las víctimas pueden dividirse en cinco categorías:

La víctima completamente inocente es aquella que no ha contribuido en absoluto a la producción del delito. Se trata de personas que sufren el daño sin haber realizado ninguna conducta que facilite o provoque la situación, como ocurre en el caso de niños víctimas de abuso o personas que sufren un ataque inesperado. En estos casos, la responsabilidad recae totalmente en el agresor.

La víctima con culpabilidad menor se refiere a situaciones donde puede existir cierto descuido o imprudencia involuntaria que facilita la acción delictiva, pero sin intención alguna de provocar el hecho. Por ejemplo, dejar bienes sin protección adecuada o compartir información personal sin prever el riesgo. No obstante, esto no elimina la responsabilidad del autor del delito, quien sigue siendo el principal responsable.

La víctima tan culpable como el infractor, también llamada víctima voluntaria, describe casos en los que ambas partes participan de manera consciente en una conducta riesgosa o ilícita. En estos escenarios existiría una especie de corresponsabilidad en la situación que desencadena el daño.

La víctima más culpable que el infractor, denominada víctima provocadora, alude a supuestos en los que la conducta inicial de la víctima genera la reacción del agresor. Esta categoría ha sido fuertemente cuestionada en la doctrina contemporánea, pues puede interpretarse como una forma de justificación de la violencia.

Finalmente, la víctima únicamente culpable se refiere a casos en los que no existe un agresor externo, como el suicidio o la autolesión, donde el daño proviene de la propia persona.

Es importante señalar que, aunque la tipología de Mendelsohn representó un avance significativo al introducir el análisis de la relación víctima–victimario, en la actualidad se estudia desde una perspectiva crítica. La victimología contemporánea rechaza cualquier forma de culpabilización moral de la víctima y utiliza estas categorías únicamente como herramientas descriptivas para comprender dinámicas criminológicas, no para justificar el delito.

Von Hentig y la tipología biopsicosocial

Hans von Hentig propuso una clasificación centrada en las características personales, sociales y psicológicas de la víctima, incorporando factores biopsicosociales que pueden influir en la probabilidad de victimización. A diferencia de Mendelsohn, que analizaba el grado de culpabilidad, Von Hentig se enfocó en las condiciones de vulnerabilidad que pueden aumentar el riesgo de sufrir un delito.

Entre los grupos identificados por este autor se encuentran:

Las víctimas jóvenes (niños y adolescentes), quienes, debido a su menor desarrollo físico, emocional y cognitivo, pueden presentar mayor vulnerabilidad frente a diversas formas de violencia. La falta de experiencia, la dependencia de figuras adultas y la dificultad para identificar situaciones de riesgo incrementan su exposición a delitos como el abuso, la explotación o la manipulación.

Las víctimas de una edad mayor (ansianas) también fueron consideradas por Von Hentig como especialmente vulnerables. Factores como el deterioro físico, la dependencia económica o afectiva, el aislamiento social y en algunos casos, la disminución de capacidades cognitivas, pueden convertirlas en blanco frecuente de estafas, abusos patrimoniales o maltrato.

En cuanto a las víctimas femeninas, Von Hentig observó que determinadas condiciones sociales y culturales podían situar a las mujeres en contextos de mayor riesgo, especialmente en sociedades marcadas por desigualdades estructurales.

Este planteamiento no parte de una debilidad intrínseca, sino del reconocimiento de patrones históricos de subordinación, violencia de género y dependencia económica que incrementan la exposición a determinadas formas de victimización.

Asimismo, incluyó a inmigrantes o personas pertenecientes a minorías, considerando que la exclusión social, las barreras lingüísticas, la discriminación y la falta de acceso a redes de apoyo pueden dificultar la denuncia y la protección, aumentando su vulnerabilidad frente a delitos como explotación laboral, trata de personas o violencia estructural.

Von Hentig también mencionó a personas con deficiencias físicas o mentales, señalando que ciertas limitaciones pueden reducir la capacidad de defensa o de identificación del riesgo, lo que puede ser aprovechado por agresores. Sin embargo, esta categoría debe interpretarse desde una perspectiva de protección y no desde la estigmatización.

Finalmente, también comenta a personas solitarias o con estados depresivos, argumentando que el aislamiento social y determinadas condiciones emocionales pueden influir en la dinámica relacional con el agresor. En estos casos, la falta de redes de apoyo o la búsqueda de reconocimiento afectivo podría incrementar la exposición a situaciones de abuso o manipulación.

Según UTEL (s.f.), “las relaciones entre criminal y víctima tienen siempre un origen biopsicosocial en la personalidad de la víctima”. En la misma línea, materiales académicos recientes explican que Von Hentig distingue entre víctimas especialmente vulnerables como jóvenes, mujeres y ancianos y aquellas cuya condición está vinculada a factores sociales estructurales (YouTube, 2023).


https://youtu.be/WMDIUsMTBZA

El aporte de Von Hentig resulta relevante porque introduce variables sociales y psicológicas en el análisis del fenómeno criminal, ampliando la comprensión más allá del acto delictivo en sí mismo. Su enfoque permite identificar factores de riesgo y diseñar políticas de prevención dirigidas a grupos en situación de vulnerabilidad.

No obstante, al igual que ocurre con la tipología de Mendelsohn, su propuesta debe interpretarse con cautela. Desde la victimología contemporánea se rechazan los enfoques deterministas que puedan sugerir que ciertas características “predisponen” inevitablemente a la victimización. El análisis actual se orienta hacia la identificación de condiciones estructurales y sociales que requieren protección reforzada, evitando cualquier forma de estigmatización.

Reflexión personal

Desde mi perspectiva, las tipologías de Mendelsohn, Von Hentig y Wolfgang representan un punto de partida necesario en la construcción de la victimología, aunque no estén exentas de cuestionamientos. Considero que su principal mérito fue atreverse a mirar hacia la víctima en un momento histórico en el que el sistema penal prácticamente la ignoraba. Ese simple cambio de enfoque ya implicaba una transformación profunda.

Sin embargo, también pienso que algunas de estas clasificaciones deben analizarse con mucha cautela en la actualidad. En especial, aquellas que hablan de grados de culpabilidad de la víctima pueden resultar problemáticas si se interpretan fuera de su contexto teórico, ya que podrían dar lugar a juicios injustos o a formas indirectas de responsabilización. Desde mi punto de vista, ningún análisis académico debería convertirse en una herramienta para justificar la violencia o minimizar el daño sufrido.

En el caso de Von Hentig, me parece valioso que haya incorporado factores sociales y psicológicos, porque esto permite comprender que la victimización no ocurre en el vacío, sino dentro de estructuras sociales que generan vulnerabilidad. No obstante, creo que hoy debemos hablar más de contextos de riesgo que de características individuales, para evitar estigmatizar a determinados grupos.

En general, considero que estas tipologías deben entenderse como etapas evolutivas de la disciplina. Fueron necesarias para abrir el debate y sentar bases teóricas, pero la victimología contemporánea exige un enfoque más equilibrado, centrado en la protección de derechos y en la prevención de la revictimización. Para mí, el verdadero avance no está en clasificar a las víctimas, sino en garantizar que el sistema penal responda con dignidad, respeto y equilibrio.

Referencias Bibliográficas

Universidad Tecnológica Latinoamericana en Línea (UTEL). (s.f.). Tipologías victimológicas. Recuperado de https://apps.utel.edu.mx/recursos/files/r161r/w24792w/TIPOLOGIAS_VICTIMOLOGICAS.pdf

Collazos Soto, M. (s.f.). Capítulo 3. Tipologías victimales. Universidad de Murcia. Recuperado de https://www.marisolcollazos.es/victimologia/Victi-03.html

Timetoast. (s.f.). Cronología de la victimología. Recuperado de Timeline: CRONOLOGÍA DE LA VICTIMOLOGÍA | Timetoast

Fundapreven. (2024, junio 23). Victimología y tipos de víctima según Mendelson. Recuperado de https://fundapreven.wixsite.com/criminologia/post/victimolog%C3%ADa-y-tipos-de-v%C3%ADctima-seg%C3%BAn-mendelson

YouTube. (2023). Clasificación de las víctimas por Benjamín Mendelson y Hans Von Henting [Video]. Recuperado de https://youtu.be/WMDIUsMTBZA

Comentarios

  1. Compañera:
    Me parece muy claro el desarrollo que realizas sobre las tipologías de Mendelsohn y Von Hentig, especialmente cuando señalas los riesgos de culpabilización de la víctima en la propuesta de Mendelsohn. Quisiera ampliar un punto que considero interesante dentro de este debate: la relación entre estas clasificaciones clásicas y el concepto actual de victimización secundaria.
    Si bien autores como Mendelsohn y Wolfgang introdujeron la idea de interacción entre víctima y victimario, hoy sabemos que ciertas interpretaciones de esas categorías pueden derivar en formas indirectas de revictimización, especialmente cuando se utilizan en contextos judiciales o mediáticos para cuestionar la conducta de quien sufrió el daño. Esto demuestra que las tipologías deben analizarse siempre dentro de su contexto histórico y no trasladarse de forma automática al presente.
    Asimismo, creo que sería interesante complementar tu análisis mencionando cómo la victimología contemporánea ha desplazado el foco desde la “culpabilidad” o características individuales hacia factores estructurales de vulnerabilidad, como desigualdad social, violencia de género o exclusión institucional. Este cambio refleja una evolución importante: ya no se trata de clasificar víctimas, sino de identificar contextos de riesgo para prevenir la victimización.
    En general, tu trabajo logra explicar de manera clara las bases doctrinarias y ofrece una reflexión personal bien fundamentada. Considero que tu análisis demuestra comprensión de la evolución histórica de la disciplina y sus desafíos actuales.

    Saludos cordiales.

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